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Crónica de la Segunda etapa del Camino se Santiago en La Rioja corriendo a pie

Domingo, 14 de marzo de 2004

Tras el éxito de la primera etapa, afrontábamos la organización de este segundo tramo con aviesas intenciones de mejora, pero con las incertidumbres lógicas debido a su mayor complejidad. En el fondo no es difícil que todo salga bien cuando se cuenta con un tal Javier Salcedo, quien está dotado de una innata capacidad para organizar y a la vez es capaz de sorprenderte sacando conejos de la chistera en cualquier momento. Y vaya si sacó, pues a la ya confirmada asistencia del seleccionador nacional de fondo, Luis Miguel Landa, se trajo nada menos que a José Ríos (acompañado por su mujer, Rosa), tricampeón de España de 10.000 y ganador reciente del maratón de Otsu, en Japón, con la mejor marca mundial del año, 2h.7 minutos y 42 segundos (cuarta mejor marca española de todos los tiempos).O sea, calentito, recién salido del horno.

Puede uno imaginarse los días previos a Javier, tirando de teléfono por doquier, comentando con Pepe las incidencias y movilizando a un buen número de miembros del club para que nada falle; entre otras cosas la revisión del camino, su señalización en puntos conflictivos con estacas amarillas, dónde situar los avituallamientos y otras cuestiones. La tarea de homologar el circuito estuvo en las buenas manos, y el tiempo, de Eugenio y Carlos.

¡Y llegó el sábado! 13 de marzo hacia las 13:30 horas aterrizan los ilustres invitados, a quienes recibe una comitiva (el término hace referencia a la principal actividad, comer) del club en el Hotel. Un aperitivo mientras el Sr. Landa estira su espalda unos 25 minutos y nos dirigimos al Restaurante Iruña, bien ubicado en la ciudad, centro geográfico y simbólico por lo de Laurel, y mejor situado en algún lugar del cerebro relacionado con el placer gustativo.

Quienes tuvimos el privilegio de asistir activamente a la comida podemos concluir lo siguiente: en primer lugar que correr a 2h 7m produce un hambre atroz (como una bulimia fisiológica), y la segunda es que no siempre el dinero es la medida para gente relevante, pues damos fe que han viajado y nos han dedicado el fin de semana sin contrapartidas monetarias y, además, se han sentido cómodos y muy a gusto con nosotros. Hay que destacar lo positivo para que cunda el ejemplo.

A la hora convenida estábamos en el Colegio de Médicos para seguir un curso de autoestima colectiva. Nuestro reportero más dicharachero nos había preparado un montaje con nuestras mejores fotos y un vídeo del primer tramo del camino. Entre la enorme calidad de las fotos, la buena música y la búsqueda del sujeto en cada foto la hora se pasó en un suspiro.

La informal Mesa redonda que tuvo lugar a continuación contó con los dos invitados ilustres junto a otros ponentes de la secta hipocrática: el traumatólogo Gómez Ferreras, el cardiólogo Lorente y el médico deportivo José María Urraca. Fueron presentados y bombardeados cariñosamente a preguntas de todo tipo por parte de los asistentes: que si vamos a Atenas, el próximo Mundial de Cross, etíopes versus kenianos, los sistemas de entrenamiento, las lesiones, la prevención... El Sr. Landa manifestó que las virtudes del maratoniano tienen tres S (Sacrificio, Superación y Sufrimiento) a lo que un asistente aludió diciendo que las tres virtudes clásicas que creíamos tienen B (Boluntad, Balor y Buebos).

Todos los ponentes acudieron a gastos impagados, por supuesto, y, además, repetían insistentemente que para ellos constituía un honor estar allí. Parece ser que Javier abduce o hipnotiza; la próxima vez que nos paguen ellos ¿no?

Con la mayor parte de la lección aprendida nos fuimos del Colegio de Médicos; la facción mayoritaria se dispersó a sus fortalezas privadas respectivas mientras que una minoría prolongó su concentración en las Bodegas Marqués de Cáceres. Se supone que a aplicar algún tipo de dieta especial y a revelar el resto de secretos de la alquimia atlética con los maestros ponentes algo más puestos a base de caldos riojanos. Lo cierto es que, al día siguiente, domingo, se veía a los asistentes a la cena más contentos que de costumbre pero con un pelín menos de fuerza para trotar las empinadas cuestas que el Camino nos deparaba.

¡Y llegó el día! Ojerosos a las 8:30 en los Golem donde subimos al autobús que nos acercaba a Nájera, punto de partida de la carrera. Los caminantes del grupo siguieron en autobús hasta Santo Domingo de La Calzada, lugar del que partían para realizar ese último tramo, de unos 8 kilómetros, andando. Al inicio guardamos un emocionado minuto de silencio como homenaje a las víctimas del atroz atentado del 11-M y a sus familias.

Tanto Pepe Ríos como Rosa acompañaron al grupo de 40 corredores durante la primera hora, al igual que el hijo pequeño de Julia y Javier, disfrutando de la cálida y luminosa mañana entre bromas y chascarrillos, manteniéndonos todos juntitos sin acelerones.

Cuando el recién laureado maratonista, su mujer y el pequeño J-J abandonaron el pelotón para instalarse en los cómodos asientos del autobús, los corredores fueron progresivamente dispersándose en pequeños grupos (incluso tríos y hasta parejas, pues no es cosa de tratar aquí de nuestras oscuras orientaciones sexuales) empujados por el acelerador de las endorfinas y frenados por el ácido láctico.

Pasamos por Azofra, Alesanco, Cirueña y su estrenado campo de golf, Santo Domingo de La Calzada, y, al final casi en el cielo, Grañón. Paisajes luminosos con las nevadas cumbres de San Lorenzo al fondo... pero, ¡cuánto cuesta cada cuesta!, el recorrido era rompepiernas y siempre subiendo, así que se nos hicieron muy duros esos 30 kilómetros (muchos manifestaban que más que la primera etapa, pero también es que olvidamos rápido los sufrimientos pasados).

Hay otro aspecto misterioso y casi mágico sobre la organización de eventos de nuestro club, y es lo del ¡tiempo bueno y soleado! cada vez que salimos a alguna actividad colectiva; Como el misterio de la sangre licuada de San Jenaro o, quizás, otro milagro de Santo Domingo en su parte del Camino, o la efectividad de los rezos de la junta directiva y sus adláteres. El caso es que podíamos contratar sol y buen tiempo también para la Media Maratón de Logroño.

Ya en la Ermita de Carrasquedo, en Grañón, pudimos disfrutar del aseo, del entorno y de haber terminado los tramos tan duros y empinados (lo que más gusta de una carrera, casi siempre, es terminarla). Paseos, comentarios típicos de fonderos, naranjas y agua para hidratar, estiramientos heterodoxos en busca de la flexibilidad perdida, apetito contenido. Por fin pasadas las 13,30 horas aparecen las patatas con chorizo y los caparrones. Ya se ven otras caras, coloradas por el sol, y las cabezas tapadas con sombreros de papiroflexia (el secre sabe de todo). El micrófono improvisado del Sr. Landa, que no se corta un pelo, la información agronómica sobre la variedad de patata y de alubia dada por el presi, la leyenda de Martín García, victorioso representante de Grañón en un litigio con Santo Domingo por unas dehesas... en fin, se aprende un montón entre buenos colegas.

Y como todo se acaba, después de los postres - cafés y chupitos (que todo con moderación se agradece) tocaba volver a Logroño y cumplir como buenos ciudadanos con la cita electoral, marcada por el sempiterno recuerdo de las víctimas y sus familias.

Tomás Novo. Marzo de 2004.

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