Voy a tratar, en una no muy larga crónica, de comentar para todos lo que fue la experiencia de hacer los 101 kilómetros de Ronda el pasado Mayo. Habíamos tenido una preparación muy completita porque de los cuatro viajeros (Goyo, Rafita, Eugenio y yo, Ricardo) todos habíamos corrido la Maratón de Madrid tres semanas antes, dos semanas antes hicimos la Valvanerada y la semana anterior hubo división de opiniones: unos hicieron la Maratón de Vitoria y otros fuimos a Alcanadre a hacer el Salto de Aradón. Así que preparación de kilómetros no nos faltaba.Y con esa ilusión salimos de Logroño en coche sobre las 6 de la mañana del viernes y llegamos a Ronda (&iexl;que está muy abajo!) sobre las 5 de la tarde, naturalmente con paradas para cafés y comidas incluidas. Nada más llegar fuimos a hacer la retirada de dorsales y demás enseres, en especial el Pasaporte Legionario, el cual es imprescindible para cualquier cosa y, por supuesto, para pasar los diferentes controles de la carrera.
Una vez hecho esto nos fuimos al hotel, duchita, y salida a la Alameda del Tajo ( como si dijésemos, el Espolón de Ronda...) lugar donde se concentraba toda la organización de la carrera. El ambiente fenomenal, con bazares, legionarios por todos lados, bares de campaña, y donde también está situado el comedor para la cena de la pasta, donde por cierto cenamos de maravilla. Después de la cena, como ya era de noche y mañana había que hacer los deberes, pequeño paseo y a la cama.
llegó el gran día: como corresponde a un ambiente militar el sábado diana a las 7 de la mañana, preparativos de última hora (todavía no sabíamos donde nos íbamos a meter), nos fuimos al Polideportivo donde se daba la salida, el sol ya calentaba de lo lindo( era un día más propio para playa y cervezas que para hacer lo que íbamos a empezar...) y sólo eran las 10 de la mañana.
Entre corredores, duatletas y Mountainbikes estaríamos alrededor de 4000 participantes, todo un espectáculo. Hay discursos antes de la salida, vivas al Rey a la Legión y a España; y al concluir éstos un cañonazo real da la salida a la carrera.
La carrera es de gran dureza y el calor del día hizo esa dureza extrema. Hay poco llano y un constante subir y bajar con tres cuestas terribles en los kilómetros 35, 80 y 98, para terminar bien. El trazado es precioso pues recorre toda la Serranía de Ronda, pero seguro que se debe disfrutar más yendo andando tranquilamente.
La organización es buena, con más de 20 puntos de avituallamiento, servicios de todo tipo con extras como la cena caliente en plena carrera, en el cuartel de la Legión cuando estábamos en el kilómetro 77, además de una recena al terminar la prueba. Atienden muy bien porque además de los tradicionales regalos de la bolsa los legionarios están por todo el recorrido las 24 horas que dura la prueba.
Nuestra actuación en la prueba yo creo que fue fenomenal: Goyo lo tenía muy crudo pues este año únicamente habían hecho una categoría de veteranos. Pues a pesar de todo hizo cuarto en la general y segundo veterano ( en las fotos de la entrega aparece tercero pero fue un error) con un tiempo en torno a las 11 horas, Eugenio apretó algo más al final y terminó en alrededor de 14 horas, yo lo hice en 15 después de sobreponerme a un golpe de calor que me dió en el 55, y el peor parado fue Rafita que participaba en el duatlon y al cual un novato de la bicicleta le tiró y a pesar de estar muy perjudicado , acabó en alrededor de 7 horas. Como véis una proeza, realmente. Ah! Y además Goyo se conoce que no pensaba esforzarse mucho porque él llevó el coche tanto en la bajada como a la vuelta...
Nosotros que hemos tenido la suerte de hacer más de un año los 100 kilómetros de Madrid son totalmente distintos. Aquí la gente que participa lo hace con un nivel muy competitivo y con mucha calidad: la mitad de los participantes son militares en activo (legionarios, paracaidistas, gente de las brigadas de alta montaña, miembros del grupo GAR de la Guardia Civil...) vamos, como se ven los cuerpos de élite del ejército español.
Al acabar todos, como he dicho, recena, ducha y a descansar que ya nos lo habíamos ganado. El domingo comentarios de la carrera, entrega de premios, fotos con la cabra ( la de ellos, no nuestra Afrodita) y vuelta para casa con otras tantas horas de coche pero con la alegría que da cuando haces los deberes como deseabas. Una experiencia inolvidable.
Ricardo López Ramirez. Mayo 2007.
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